En un momento de gran sinceridad, Kitu Díaz no dudó en hablar sobre la realidad que vivió dentro y fuera de la cancha. El futbolista reconoció abiertamente que, durante su etapa en el club, era consciente de que existía una corriente significativa de opinión que deseaba ver al Barcelona SC bajo de rendimiento, con el objetivo explícito de dañar su trayectoria profesional.
Esta confesión pone luz sobre las dinámicas de presión que enfrentan los jugadores cuando visten la camiseta amarilla y negra. Díaz no solo habló del fútbol, sino del entorno mediático y social que rodea al Ídolo del Astillero, donde el éxito individual está inextricablemente ligado al rendimiento colectivo del equipo.
Al reconocer esta hostilidad latente, el jugador dejó en claro que entendía la magnitud de las expectativas puestas sobre sus hombros. Su declaración sirve como un recordatorio de la intensidad con la que se vive el fútbol ecuatoriano y cómo las decisiones deportivas pueden convertirse en el centro de debates personales muy intensos.