La noche en el Estadio George Capwell dejó una de las imágenes más conmovedoras del fútbol ecuatoriano reciente. Carlos Alberto “Cuki” Juárez, reconocido como el ídolo eterno del club azul, fue el centro de atención no por su juego, sino por su pasión inagotable. La emoción lo desbordó por completo cuando vio la red sacudirse, explotando en una celebración visceral que conectó con la historia del equipo.
El momento cumbre llegó con el gol de Aníbal Leguizamón, un tanto decisivo que no solo marcó el 1-0 definitivo, sino que también aseguró la clasificación para los eléctricos. Cuki Juárez, exgoleador y emblema histórico, compartió esa euforia en las gradas o cercanías del campo, demostrando que su vínculo con la camiseta azul sigue intacto y latente ante cada triunfo colectivo.
Este festejo refleja el alma de la afición y el peso de la historia que cargan los jugadores actuales. Para la hinchada, ver a una leyenda como Juárez vibrar con cada jugada es recordatorio de las raíces del club. La victoria sobre Manta se convirtió así en un acto de identidad, donde el pasado y el presente se abrazaron bajo los reflectores del Capwell.